Declaramos
Habitamos un
mundo en proceso de agotamiento, un mundo que ante su inminente agonía refuerza
los modos más violentos de aniquilación de lo distinto, de lo que se fuga y se
refracta de los diversos mecanismos de captura de su existencia, de su
potencia. Nos referimos específicamente al mundo del hombre y a su invento de
humanidad: occidental, blanca, funcional, mercantil, individualista que ha
organizado su forma de vida a través del arrebato y la invención de
privilegios sobre otros cuerpos y otras
formas de vida que se intentan escapar de su maquinaria antropológica, esa
máquina dentada que coloca en el centro de todo a la humanidad hegemónica oponiéndola
a la animalidad, revestida de una masculinidad abrumadora que intenta por todos
los medios devolver esas corporalidades desertoras a la dictadura de la normalidad. En
los márgenes de esa hegemonía se encuentran todos esos cuerpos negados a
participar de esa normalización, de ese aplanamiento de la existencia, de ese
juego de la desafectación inmunitaria que reduce la vida a la productividad, a
la funcionalidad instrumental y al gestionamiento empresarial.
Nosotras, el
Comité de Maquinaciones Defectuosas, nos posicionamos en los márgenes, donde
nuestras corporalidades imperfectas, inacabadas, incluso dolientes, se vuelven
desafío e incomodidad de ese proyecto antropológico: calvas enfermas,
estériles, viejas, de carnes desbordadas. Escapamos de la imposición de su
deseo masculino y mercantil al asumir nuestra defectuosidad y no querer ser
incluidas ni reconocidas por ese mundo que nos ha asediado, como a muchas otras
que estuvieron antes que nosotras. Nos acuerpamos desde el defecto y desde el
afecto, hacemos una apuesta ético-política por la implicación de nuestros cuerpos
no sólo como forma de dejarnos afectar, sino principalmente como medio para
afectar, para incidir en el mundo, para resistirle.
Pretendemos desde
nuestro comité, generar maquinaciones, es decir, agenciamientos de lo que se
nos presenta como realidad: fabricar, crear, re-inventar, des-armar, siempre
desde la emergencia de nuestro cuerpo común, del encuentro de nuestras
afinidades. Asumimos nuestras co-incidencias como un clinamen, es decir,
como una desviación que nos hace converger, maquinar juntas sin ningún tipo de
pertenencia carcelaria. Transitamos como nómadas.
Agenciamientos maquínicos defectuosos porque
nos negamos a participar del mundo y de su farsa, de su espectáculo, ése que en
el mundo de las artes y la intelectualidad ha encontrado un refugio cómodo
produciendo celebridades desafectadas con anhelos de triunfo. Nuestro comité
pretende incidir en el mundo desde lo sensible y la multiplicidad de esferas de
actuación que desde ahí se abren: el pensamiento, las artes performativas,
visuales, plásticas, sonoras, pero sobre todo en la politización radical de
nuestras existencias.
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